![]() |
Segnala questa
pagina:
*
*
* Save
to i89
*
* post<li>
Psiquiatría
y
Holocausto
: Vida y Muerte en los campos de concentración y exterminio
Carmen Martínez Ibáñez, José María Amenós Vidal (Fonte
/ Scarica il
testo / Translate
this Page! )
Un análisis de las causas y consecuencias económicas, sociales y políticas del IIIer. Reich (1933-45) alemán en la deportación y genocidio del pueblo judío durante la IIª Guerra Mundial (1939-45).
Resumen :
A. Objetivos. Con la intención de realizar un trabajo de docencia e investigación sobre los hospitales psiquiátricos del IIIer. Reich durante el periodo de 1939-45. El objetivo principal responde a la necesidad de recordar en nuestra época actual que la práctica de la eutanasia se generalizó hasta tal extremo en Alemania durante la IIª Guerra Mundial que fue origen y desarrollo posterior del genocidio en los campos de concentración y exterminio. B. Métodos. Raul Hilberg, profesor emérito de Ciencias políticas de la Universidad de Vermont (USA) utiliza para el análisis estadístico, la extrapolación de las cifras a partir de los informes disponibles, emitidos por los organismos alemanes, y los consejos judíos, a partir de comparaciones entre las estadísticas. El método principal de estas agrupaciones fue substraer de los datos de postguerra, las cifras o cálculos de los censos anteriores a la guerra. C. Resultados. En 1945, el Instituto de Asuntos Judíos de Nueva York, calculó que el número de muertos debió de ser entre 5.659.000 y 5.673.100. Un año después, Jacob Leszczynski, del Congreso Judío Mundial, calculó que el total de muertos era de 5.978.000. La mayoría de los cálculos publicados oscila entre los cinco y los seis millones. D. Conclusiones. El holocausto judío tiene su origen en los hospitales psiquiátricos alemanes en los que la práctica del homicidio terapéutico se convirtió en habitual hasta el extremo de causar uno de los mayores crimenes contra la humanidad del s. XX.
Palabras Clave : Holocausto, Eutanasia y Genocidio.
Dedicatoria.
"Siempre habrá judíos mientras recuerden. No hay pecado más grande que el olvido". Simón Wiesenthal.
A la memoria de la labor emprendida y llevada a cabo por Simón Wiesenthal, superviviente de 12 campos de concentración y exterminio, que durante medio siglo dedicó todo su esfuerzo en perseguir a los criminales responsables del holocausto judío durante la IIª Guerra Mundial (1939-45) tras los procesos de Nuremberg (Alemania).
El presente estudio aborda la concepción sobre el martirio como antonimia del genocidio , y con este propósito transcribimos nuestro artículo : "La memoria histórica de Benedicto XVI en Auschwitz"; publicado en la sección "página abierta" del noticiero "La Vanguardia" (España) con fecha 31 agosto 2006.
( ) En el contexto del holocausto judío durante IIª Guerra Mundial (1939-45), la mayoría del pueblo hebreo convirtió en elección el vivir como un "mártir de la fe", mucho se ha hablado de las reflexiones sobre ¿dónde estaba Dios en aquellos años de penumbra y miseria moral?, y la única respuesta a esta cuestión, se encuentra en el martirio de muchos judíos que dieron testimonio de su fe, mostrándose reacios a claudicar ante sus enemigos de sus convicciones religiosas, y reafirmando su pasado histórico de pueblo elegido, según su moral y ritos religiosos que se mostraron al mundo inalterables en todo momento y contrarios a erigirse o convertirse en una cultura que alabara por contra del fin supremo de los judíos, que es el martirio, la contraria acción del suicidio asistido, o eutanasia, el homicidio terapéutico y sistemático, o genocidio, como solución final a los conflictos que asolaban Europa, la persecución sistemática y asesinato de millones de seres humanos, como así proclamó el nazismo durante el IIIer. Reich (1933-45) alemán.
Benedicto XVI en la Sinagoga de Colonia (Alemania) el 19 agosto 2005, y en la conmemoración del 60° aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis, en los que millones de judíos, hombres, mujeres y niños fueron llevados a la muerte en las cámaras de gas e incinerados en los hornos crematorios, hizo suyas las palabras escritas por su venerado predecesor Juan Pablo II con ocasión del 60° aniversario de la liberación de Auschwitz : "... Me inclino ante todos los que experimentaron aquella manifestación del "mysterium iniquitatis". Los acontecimientos terribles de entonces han de despertar incesantemente las conciencias, extinguir los conflictos y exhortar a la paz ...".
Benedicto XVI reitera y vuelve a constatar en su visita el 28 mayo 2006 al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau-Monowitz el profundo respeto, reverencia y veneración hacia los mártires de la fe tal como fueron pronunciadas sus palabras en la Sinagoga de Colonia: "... ahora nosotros los reconocemos con gratitud como testigos de la verdad y del bien, que en nuestro pueblo tampoco habían desaparecido. Damos gracias a estas personas porque no se sometieron al poder del mal y ahora están ante nosotros como luces en una noche oscura. Con profundo respeto y gratitud nos inclinamos ante todos los que, como los tres jóvenes frente a la amenaza del horno de Babilonia, supieron responder: "Sólo nuestro Dios puede librarnos; pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido" (Dn 3, 17-18) ... Dios mismo ha descendido al infierno del sufrimiento y sufre juntamente con nosotros..." ( )
El planteamiento del trabajo de docencia e investigación enfrenta la tesis de Daniel Goldhagen, profesor de Estudios Gubernamentales y Sociales en la Universidad de Harvard (USA), que imputa a la Iglesia Católica y Pío XII co-responsabilidades en la comisión de actos contra el pueblo judío durante el periodo de la II Guerra Mundial (1939-45), cuando en realidad su fe y misión de dar testimonio de la verdad estuvo marcada en todo momento por el martirio de la iglesia "semper persequitata", testigo fiel en los más trágicos episodios de la historia de la humanidad.
Citamos
al efecto, un fragmento recogido del documento emitido por la Santa Sede,
con el título : "Nosotros recordamos : una reflexión sobre la
Shoah"; editado por la Comisión para las relaciones religiosas
con el Judaísmo (Cardenal Edward Idris Cassidy. Presidente. Pierre Duprey,
m.afr. Vicepresidente. Remi Hoeckman, o.p. Secretario), y publicado el
16 de marzo de 1998.
(...) "La Iglesia en Alemania respondió condenando el racismo. Dicha
condena se realizó por primera vez en la predicación de algunos miembros
del clero, en la enseñanza pública de los obispos católicos y en los escritos
de periodistas católicos. Ya en febrero y marzo de 1931, el cardenal Bertram
de Breslavia, el cardenal Faulhaber y los obispos de Baviera, los obispos
de la provincia de Colonia y los de la provincia de Friburgo publicaron
sendas cartas pastorales que condenaban el nacionalsocialismo, con su
idolatría de la raza y del Estado (Cf. B. Statiewski, Ed., Akten deutschher
Bischöfe über die Lage der Kirche, 1933-1945, vol. I, 1933-1934, Mainz
1968, Apéndice). El mismo año 1933, en que el nacionalsocialismo alcanzó
el poder, los famosos sermones de Adviento del cardenal Faulhaber, a los
que no sólo asistieron católicos, sino también protestantes y judíos,
tuvieron expresiones de claro rechazo de la propaganda nazi antisemita
(Cf. L. VOLK, Der Bayerische Episkopat und der Nationalsozialismus 1930-1934,
Mainz 1966, pp. 170-174). A raíz de la Noche de los cristales, Bernhard
Lichtenberg, preboste de la catedral de Berlín, elevó oraciones públicas
por los judíos; él mismo murió luego en Dachau y fue declarado beato.
También el papa Pío XI condenó, de modo solemne, el racismo nazi en la
encíclica Mit brennender Sorge (La encíclica está fechada el 14 de marzo
de 1937: AAS 29, 1937, 145-167) que se leyó en las iglesias de Alemania
el domingo de Pasión del año 1937, iniciativa que provocó ataques y sanciones
contra miembros del clero. El 6 de septiembre de 1938, dirigiéndose a
un grupo de peregrinos belgas, Pío XI afirmó: «El antisemitismo es inaceptable.
Espiritualmente todos somos semitas» (La Documentation Catholique, 29,
1938, col. 1.460). Pío XII, desde su primera encíclica, Summi pontificatus
(AAS 31, 1939, 413-453) del 20 de octubre de 1939, puso en guardia contra
las teorías que negaban la unidad de la raza humana y contra la divinización
del Estado, que, según su previsión, llevarían a una verdadera «hora de
las tinieblas» (Ib., 449).
Durante
la guerra, y también después, comunidades y personalidades judías expresaron
su gratitud por lo que habían hecho en favor de ellos, incluso por lo
que había hecho el Papa Pío XII, personalmente o a través de sus representantes,
para salvar la vida a cientos de miles de judíos. Por esa razón, muchos
obispos, sacerdotes, religiosos y laicos fueron condecorados por el Estado
de Israel ... Organizaciones y personalidades judías representativas reconocieron
varias veces oficialmente la sabiduría de la diplomacia del Papa Pío XII.
Por ejemplo, el jueves 7 de septiembre de 1945, Giuseppe Nathan, comisario
de la Unión de comunidades judías italianas, declaró: «Ante todo, dirigimos
un reverente homenaje de gratitud al Sumo Pontífice y a los religiosos
y religiosas que, siguiendo las directrices del Santo Padre, vieron en
los perseguidos a hermanos, y con valentía y abnegación nos prestaron
su ayuda inteligente y concreta, sin preocuparse por los gravísimos peligros
a los que se exponían» (LOsservatore Romano, 8 de septiembre de
1945, p. 2).
El 21 de septiembre del mismo año, Pío XII recibió en audiencia al doctor
A. Leon Kubowitzki, secretario general del Congreso judío internacional,
que acudió para presentar «al Santo Padre, en nombre de la unión de las
comunidades judías, su más viva gratitud por los esfuerzos de la Iglesia
católica en favor de la población judía en toda Europa durante la guerra»
(LOsservatore Romano, 23 de septiembre de 1945, p. 1).
El jueves 29 de noviembre de 1945, el Papa recibió a cerca de ochenta
delegados de prófugos judíos, procedentes de varios campos de concentración
en Alemania, que acudieron a manifestarle «el sumo honor de poder agradecer
personalmente al Santo Padre la generosidad demostrada hacia los perseguidos
durante el terrible período del nazi-fascismo» (LOsservatore Romano,
30 de noviembre de 1945, p. 1).
En 1958, al morir el Papa Pío XII, Golda Meir envió un elocuente mensaje:
«Compartimos el dolor de la humanidad (...). Cuando el terrible martirio
se abatió sobre nuestro pueblo, la voz del Papa se elevó en favor de sus
víctimas. La vida de nuestro tiempo se enriqueció con una voz que habló
claramente sobre las grandes verdades morales por encima del tumulto del
conflicto diario. Lloramos la muerte de un gran servidor de la paz» ..."
(...)
En el libro "The Scarlet Pimpernel of the Vatican" ("La
Pimpinela escarlata del Vaticano"), del periodista J.P. Gallagher,
aparecido en español con el título "Púrpura y negro" se explica
que el 28 de septiembre de 1943, los nazis exigieron a la comunidad judía
de Roma, dos millones de libras esterlinas en oro, y posteriormente los
detendrían y deportarían. En poco más de 24 horas, la nobleza romana a
instancias del Papa Pío XII había logrado reunir dicha suma, así como
sufragado él mismo una cantidad importante. Al terminar la guerra, el
Gran Rabino de Roma, el Dr. Zolli, que no había dudado en pedir ayuda
a Pío XII, y había permanecido oculto en el Vaticano, se convirtió al
catolicismo.
Su
gratitud hacia el Santo Padre, por salvar a miles de judios y su propia
vida, y su estrecha relación en el Vaticano durante la IIª Guerra Mundial
(el 15 de agosto de 1944, Israele Zoller, su apellido original, casi un
año después del 28 de septiembre de 1943 manifestó por primera vez, y
confidencialmente al rector de la Universidad Pontificia Gregoriana de
Roma, el padre Paolo Dezza S.I., que llegaría a ser cardenal, su intención
de hacerse cristiano) le decidieron convertirse al catolicismo, culminando
en Eugenio Zolli y con el mismo nombre propio del Sumo Pontífice (Cardenal
Eugenio Pacelli) en la pila bautismal de la capilla de la Iglesia Santa
María de los Angeles (13 de febrero 1945) su adhesión a la Iglesia Católica,
Apostólica y Romana (su esposa Emma, añadió a su nombre María por la Iglesia
en que ambos se bautizaron el mismo día). Nos es necesario recordar también
la historia real de Monseñor Hugh Joseph O´Flaherty (La Pimpinela
escarlata del Vaticano, el correo de Dios o la Primavera roja, que fueron
sus pseudónimos, como el nombre en clave "Golf"), ¨Primo Notario¨
del organismo más estricto y poderoso de la Santa Sede, el Santo Oficio
o Congregación para la Doctrina de la Fe, condecorado por Italia, Canadá
y Australia, y por el Congreso Norteamericano con la Medalla de la Libertad,
nombrado Comendador del Imperio Británico, y convertido en Cardenal por
el Estado Vaticano, que organizó un sistema de eficacia increíble y extraoficialmente,
nos referimos a la red clandestina de evadidos y refugiados más importante
de la IIª G.M. de la que creemos con certeza que el Papa Pío XII fue su
mayor responsable.
Sin ir más lejos, el Premio Nobel de la Paz concedido en 1958,
a Georges Henri Pire, año del fallecimiento de Pío XII, es un reconocimiento
explícito a la labor humanitaria de la iglesia católica en la persona
de un religioso dominico durante y después de la IIª Guerra Mundial con
la población refugiada, mayormente judía en el continente europeo, en
Bélgica se le considera como un héroe. Fue capellán en el movimiento de
resistencia antinazi. Colaboró en el servicio de Inteligencia, y los fondos
del galardón fueron destinados a fundar una aldea para refugiados en Noruega
con el nombre de "Ana Frank" en memoria de esa joven mártir
judeo-holandesa que se transformó en el símbolo de la lucha contra el
racismo y la discriminación.
Asimismo, en "The Pius War responses to the critics of Pius XII" ("La guerra de Pío respuestas a las críticas de Pío XII", Lexington Book, Lanham, Maryland, 2004) editado por Joseph Bottum, director de la sección «Books and Arts» del «The Weekly Standard» y por David G. Dalin, rabino, profesor de Historia y Ciencias Políticas en la Ave Maria University, responden detalladamente a través de filósofos, teólogos, periodistas, abogados, historiadores, y especialistas de la Shoah, a las acusaciones dirigidas contra Pío XII, Papa de 1939 a 1958. William Doino ha introducido una crónica detallada de lo que hizo la Iglesia católica para salvar a los judíos de la persecución nazi en los diferentes países, y sobre Pío XII afirma que "cuando era nuncio en Alemania (1917-1929) y secretario de Estado (1930-1939) y sobre todo cuando era pontífice, Pacelli denunció de manera clara y fuerte los males de su tiempo, es decir, el racismo, los odios raciales y étnicos, el nacionalismo exasperado, los crímenes de guerra y las atrocidades contra las poblaciones civiles. Además, en marzo de 1940, durante un encuentro privado con Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores alemán, Pío XII condenó la persecución nazi de los católicos y de los judíos de manera fuerte y decidida". En definitiva «The Pius War» documenta ampliamente la ayuda directa coordinada por Pío XII a favor de los perseguidos por el nazismo en toda Europa. William Doino concluye citando a Monseñor John Patrick Carroll-Abbing, miembro de la red antinazi en Roma, quien recibía órdenes directamente de Pío XII para esconder y proteger a los judíos con el fin de lograr que escaparan de una muerte segura miles de personas sin hacer distinción de raza, sexo, edad, nacionalidad o creencia religiosa, que eran perseguidas indiscriminadamente por el IIIer. Reich alemán durante la triste y penosa IIª Guerra Mundial.
Hacemos nuestro lo que dijo el Concilio Vaticano II (1962-65) en la Declaración Nostra aetate (28 de octubre de 1965, Pablo VI), que afirma inequívocamente: «La Iglesia (...) recordando el patrimonio común con los judíos e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de que han sido objeto los judíos de cualquier tiempo y por parte de cualquier persona»".
La defensa de nuestra tesis se basa en la evidencia que la ejecución de las muertes en masa a partir de 1939, fueron sin la acción, intervención o participación de la iglesia católica alemana que se mostraría contraria a la instauración de los grupos de planificación de los crimenes documentados en los informes emitidos sobre las declaraciones de los imputados en el Tribunal de Nuremberg, en los que no aparecen acusados en ningun caso altos responsables eclesiásticos alemanes.
Un Tribunal austríaco condenó el 20 de febrero 2006 al historiador británico David Irving a tres años de prisión por negar el holocausto y la política de exterminio nazi durante la IIª Guerra Mundial, un revisionista histórico que expone sus tesis medio siglo después y contrariamente a la evidencia histórica del asesinato sistemático del pueblo judio europeo entre 1939-45. Asimismo, las acusaciones vertidas por Daniel Goldhagen desde hace una década incurren en similar negación de la persecución ideológica que sufrió la Iglesia Católica en Europa durante la IIª Guerra Mundial, hasta el extremo de afirmar que también es co-responsable de los crimenes cometidos, cuando en realidad los obispos alemanes y los familiares de las víctimas no escatimaron esfuerzos en denunciar desde su inicio el genocidio en los hospitales psiquiátricos de Alemania.
Cabe recordar "La Rosa Blanca", grupo de resistencia contra el nazismo que utilizó su mejor arma, la palabra, para intentar abrir los ojos a la sociedad alemana sobre la barbarie del régimen nacionalsocialista; en seis octavillas lo denunciaban claramente, tomando posiciones contra las deportaciones de los judíos. Tres de ellos fueron decapitados el 22 de febrero de 1943 en la cárcel de Munich; otros dos fueron ejecutados el 13 de julio del mismo año; el último de ellos, el 12 de octubre. De los seis, cinco eran jóvenes estudiantes, de entre 20 y 25 años, y el sexto, uno de sus profesores. Mons. Helmut Moll, de la archidiócesis de Colonia, consultor teológico en la Congregación para las Causas de los Santos, señaló: Si tuviera que proponer para la JMJ - Jornada Mundial de la Juventud de Colonia del 2005 un modelo de santidad, elegiría a los jóvenes de la Rosa Blanca, estudiantes ortodoxos, protestantes y católicos de Munich que en 1942 lucharon para defender ante el nazismo la dignidad del hombre y de la religión ( ) Eran jóvenes ricos en fe, con una profunda visión ecuménica .
A la historia del grupo de estudiantes que fueron condenados a muerte por su oposición al régimen nacionalsocialista, hay que unir las personas que denunciaron los horrores del régimen de Hitler en la propia Alemania nazi, como el pastor protestante Dietrich Bonhoeffer, y Monseñor Clemens August von Galen, Obispo de Münster, más conocido como el León de Münster, por la manera en que alzó su voz contra Hitler, que el 3 de abril de 1941, denunciaría los asesinatos sistemáticos cometidos en los hospitales psiquiátricos, revelando detalles sobre la manera en que eran asesinados los enfermos en casas especialmente preparadas para ello y la forma en que se comunicaban noticias falsas a sus seres queridos sobre su fallecimiento.
El obispo condenó con fuerza estos hechos, definiéndolos como auténticos delitos, y pidiendo que se castigara a sus responsables. La falta de respeto por la vida humana que denunció, llevaría a la eliminación física de todas las personas consideradas discapacitadas para el trabajo, como los enfermos graves, los ancianos, los soldados heridos que regresaban del frente; etc
Esta denuncia fue también secundada por los Obispos de Fulda y Limburg. Las homilías causaron una profunda conmoción entre la población civil y entre los soldados alemanes que combatían en el frente. Los jefes nazis reaccionaron con violencia: algunos pidieron incluso que Monseñor von Galen fuera ahorcado, acusado de alta traición. Sin embargo, para no crear malestar entre la población civil de esa importante región ni entre los numerosos soldados católicos, Hitler decidió emitir una orden suya el mismo 3 de agosto de 1941 para bloquear oficialmente la ejecución del programa de eutanasia, aunque continuó de forma clandestina.
Hasta entonces, entre enero de 1940 y agosto de 1941, el programa había causado ya unos cien mil muertos entre los internos de establecimientos psiquiátricos alemanes; el número de víctimas correspondía aproximadamente al objetivo fijado por los organizadores en 1939: uno de cada diez pacientes de hospitales psiquiátricos debía ser "eliminado por la acción". En los años sucesivos, y por orden oficiosa de Hitler, se siguió aplicando a unos 30.000 pacientes más y aunque en algunas situaciones particulares el programa oficial no se reanudó permaneciendo cerrados algunos sanatorios, continuó de forma encubierta en la mayoría de sus operaciones. El Obispo de Münster, Monseñor von Galen, por sus esfuerzos a favor de la población civil alemana y judía fue nombrado Cardenal por el estado Vaticano, y recientemente fue beatificado el 9 de octubre de 2005 por el Papa Benedicto XVI.
Asimismo, cabe señalar que fue a partir del 24 de agosto de 1941, que Adolf Hitler decidió continuar con el programa de eutanasia que se había iniciado con la acción T4 (el lugar de la central, situada en el número 4 de la calle Tierganten de Berlín) y clave 14 f 13 por orden del Führer a 1 de septiembre de 1939, de modo que se aplicaran ejecuciones en masa en los campos de concentración y exterminio.
Se puede encontrar en detalle las operaciones en las estaciones de eutanasia (o centros de exterminio) con fecha 1 de septiembre de 1941 en el sumario T 1021, Rollo 18 del Tribunal de Nuremberg.
I. Los hospitales psiquiátricos y la eutanasia en el IIIer. Reich (1939 - 45).
La eutanasia se debe condenar sin reservas porque es un asesinato, es la psicopatía de una civilización amenazada por si misma ... Psicopatía (psykhé: alma, que da vida, ...; pathos: enfermedad, ...) : transtorno de la afectividad, confusión entre el bien y el mal, ...
Sumario.
El 30 de enero de 1933, el Presidente Hindenburg nombra a Adolf Hitler, líder del NSDAP, Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (Partido Obrero Alemán Nacional Socialista) Primer Ministro (en alemán: Canciller del Reich) de Alemania, en coalición con el Partido Católico de centro, hecho de una envergadura política y trascendencia social en el futuro de Europa que conducirá a la extendida concepción sobre la implicación de la Iglesia Católica en la subida al poder del movimiento nacionalsocialista en Alemania y su posterior desarrollo del régimen nazi, cuando en realidad meses después y sin utilizar los medios democráticos que habían permitido la subida al poder del partido nacionalsocialista se produce un golpe de estado interno en la conocida noche de los cuchillos largos (1934) en que se depuraron todos los mandos del sector izquierdista de las tropas de asalto o SA, hecho de gran significación política que es la que realmente explica el posterior desarrollo ya sin oposiciones del aparato ideológico interno que permitirá instaurar el régimen del terror en Alemania y al que se opone la Iglesia Católica de forma tajante y concreta.
Sin
embargo, es la situación previa la que se debe examinar para explicar
lo sucedido en etapas precedentes, tomando como punto de partida y factor
detonante la publicación tras la Iª Guerra Mundial de la monografía del
jurista, Karl Binding, y el psiquiatra, Alfred Hoche; "Die Freigabe
der Vernichtung lebensunwerten Lebens" (La liberación de una vida
sin valor mediante la aniquilación) , 1920, sobre la muerte dada intencionalmente,
reputada por medio de técnicas médicas, y que adoptaría la cúpula de la
cancillería como principio rector desde el momento de la proclamación
del IIIer. Reich (1933-45) que con la llegada del nazismo al poder, desencadenaría
en Alemania un debate público sobre la eutanasia; es en la revista "Ethik"
donde sus partidarios, se refieren frecuentemente a la "Tötung"
de Karl Binding (1841-1920) y Alfred Hoche (1865-1943). El mismo Dr. Hoche
hasta 1943 en que se suicida interviene activa y personalmente en el debate
seguido de cerca por la Administración y el Estado nazi.
Klaudia Schank y Michel Schooyans, traductores del alemán del dossier
Binding-Hoche (Éditions Le Sarment, 2002. Paris) señalan que la exigencia
era liberalizar la destrucción de una vida indigna de ser vivida. Podemos
afirmar sin lugar a dudas que ambos autores prepararon a los burócratas,
a los médicos y psiquiatras no solamente para la aceptación, sino también
para la ejecución de las muertes en masa a partir de 1939, e incluso antes,
sin la intervención de la iglesia católica alemana que a través de sus
obispos de Münster, Fulda y Limburg se mostraría contraria a los crimenes
documentados en los informes del Tribunal Militar de Nuremberg y procesos
posteriores, en los que insistimos no aparecen acusados o inculpados en
ninguno de sus casos altos responsables eclesiásticos.
Por ello, partimos de los informes del Dr. Alexander Mitscherlich y los
procesos de Nuremberg, que fueron objeto de censura por los gremios médicos
de Alemania durante más de una década, es decir, de su análisis sobre
los fundamentos del comportamiento colectivo que condujeron en la práctica
a la planificación de crimenes en los hospitales psiquiátricos, a la eutanasia
y los campos de concentración y exterminio. También partimos de las importantes
tesis contrarias a Daniel Goldhagen, y que han sido defendidas durante
décadas por el profesor emérito en Ciencias Políticas por la Univ. de
Vermont (EE.UU.), fundador de la Cátedra de Estudios sobre el Holocausto,
Raul Hilberg, autor del libro "La destrucción de los judíos europeos"
(Yale, 1961), que apareció publicado inmediatamente al libro "Medicina
sin Humanidad" del Dr. Alexander Mitscherlich (Frankfurt, 1960);
coincidiendo ambos en el tiempo con el procesamiento del organizador del
holocausto, Adolf Eichmann, entre los nazis mas célebres (cuya captura
se debe a las investigaciones de Simón Wiesenthal), secuestrado en Argentina
en mayo 1960 por los servicios secretos israelíes del Mossad y luego juzgado
en Israel.
Desde los primeros años del régimen nazi circularon en Alemania rumores que afirmaban la existencia de planes de exterminio sistemático de la población "poco productiva". En octubre de 1939, en plena campaña de inicio de la IIª Guerra Mundial, Hitler ordenó las matanzas de misericordia de los enfermos y minusválidos; así se pasó de la esterilización compulsiva de discapacitados cuyos males se consideraban hereditarios -enfermos mentales, pero también ciegos, sordos, un vasto campo indefinido de "débiles mentales congénitos" y de "asociales"- a su eliminación.
Durante el verano de 1939, el médico privado de Adolf Hitler, Theo Morell desde 1936 hasta su suicidio en 1945-, había redactado un informe en el mismo sentido, basándose en una encuesta realizada a principio de los años de la década de 1920 entre los padres de niños con discapacidades importantes, y que concluía que la mayoría de ellos aceptaban que "la vida de su hijo se abreviara sin sufrimiento". Algunos decían incluso preferir no decidir ellos mismos la suerte de su hijo: más valía que un médico tomara las decisiones necesarias. A partir de lo cual Morell preconizó, en caso de eutanasia, la renuncia al consentimiento explícito de la familia, el mayor disimulo posible del asesinato del enfermo y, en términos más generales, la utilización del "prefiero-no-saberlo". Las víctimas fueron pues rápidamente transferidas de un establecimiento a otro, con el fin de hacer más difíciles las búsquedas de allegados inquietos, y luego siendo asesinadas en los centros de ejecución. Las familias recibían entonces el anuncio del deceso, imputado a una causa inventada, así como se efectuaba la incineración del difunto para evitar posibles exhumaciones y autopsias que inculparan a sus ejecutores. Pese a estas precauciones, el secreto del asesinato de los enfermos se divulgó, en especial entre el personal de los asilos y en los alrededores de los lugares de ejecución.
Asimismo el Dr. Morell explicaba: "50.000 retardados mentales que cuestan (al Estado) 2.000 marcos por año, unos 100 millones anuales, al 5 por ciento de interés, esa suma implica una reserva de capital de 200 millones. Algo debe significar esto para quienes han perdido el sentido de los números por el periodo de inflación".
Bajo el código Aktion T4, el programa de eutanasia diseñado para eliminar vida indigna de vivir se concentró en los recién nacidos y niños muy jóvenes; este asesinato masivo fue encubierto administrativamente y decretado secreto de Estado. Los médicos y comadronas fueron obligados a registrar a los niños hasta los tres años de edad que tuvieran síntomas de retardación mental, deformaciones físicas, u otros síntomas incluidos en un cuestionario del Ministerio de Salud.
Las decisiones sobre si un niño se consideraba digno de vivir, se hicieron por tres expertos médicos solamente en base a los cuestionarios rellenados. Ni se llevaron a cabo exámenes, ni se consultaron las historias clínicas. Cada uno de los expertos puso el símbolo + en color rojo, o el símbolo - en color azul en un formulario especial en la categoría denominada tratamiento. El + rojo significaba la decisión de matar al niño, el - azul votaba en favor de dejarlo vivir. Con tres símbolos + rojos acumulados se tomó la decisión en favor de la eutanasia. El niño en cuestión era trasladado a un 'Departamento Especial de Niños', donde lo mataban por inyección tóxica o por inanición gradual. Las decisiones de los expertos se tuvieron que tomar de forma unánime. En los casos de falta de unanimidad se postergaba la decisión de matar al niño hasta llegar a una posterior decisión unánime que siempre llegaba.
Rápidamente, el programa nazi de eutanasia empezó a incluir entre las primeras víctimas, a niños de hasta tres años que tuvieran síntomas de retardación mental o deformaciones físicas. Pronto incluyó a minusválidos adultos. Más tarde el Ministerio de Salud distribuyó cuestionarios en hospitales e instituciones para aplicar la eutanasia a los enfermos crónicos. Se indicaron los pacientes sufriendo bajo esquizofrenia, epilepsia, demencia senil, parálisis, enfermedades sifilíticas, retardación, encefalitis, u otras condiciones neurológicas. También se extendió a los mentalmente criminales, o los que no disponían de nacionalidad alemana o de sangre alemana, que incluían judíos, negros, y gitanos.
Asimismo, se aplicó a todos los enfermos que permanecieran más de cinco años en hospitales o instituciones psiquiátricas. Muchos hogares para la tercera edad fueron vaciados, otros ancianos y discapacitados fueron sencillamente sacados de sus casas y asesinados. Hitler aprobó un programa de eutanasia cuidadosamente preparado por los científicos nazis. La Universidad de Freiburg había publicado El permiso para destruir la vida indigna, donde se defendía a los pacientes que pedían ayuda de muerte, presentando la eutanasia como una solución compasiva a un problema doloroso. El ministerio nazi de Justicia definió el proyecto como lo que haría posible para los médicos acabar con las torturas de pacientes incurables, en los intereses de verdadera humanidad. Y, sobre todo, el dinero previamente consagrado al cuidado de la vida sin sentido, redundaría en personas alemanas, y ya no se tiraría con el inválido, el incurable y aquellos en el umbral de la vejez.
Un total de seis centros de matanza se establecieron en centros de tortura y asesinato, entre ellos la más conocida clínica psiquiátrica de Hadamar. Un miembro del SS, el Kommissar Christian Wirth y apodado El Christian Salvaje, lideró el programa de eutanasia.
En el estado de Brandenburg una antigua prisión fue convertida en un centro de matanzas, donde los primeros gaseamientos nazis se experimentaron. Las cámaras de gas se camuflaron de duchas públicas. En realidad fueron cámaras herméticamente selladas, conectadas a cilindros de monóxido de carbono. En general, los pacientes se tranquilizaron antes de desnudarlos y llevarlos a las cámaras de gas. En cada uno de los centros de matanza había un crematorio para incinerar los cadáveres. A las familias de los muertos se les informaba falsamente de la causa de la defunción del paciente, es decir, su deceso por una enfermedad letal, como ataque al corazón o pneumonia. Pero el porcentaje elevado de los casos de muerte entre los minusválidos y los humos pestilentes y claramente visibles encima de los centros de matanza o mataderos de seres humanos evocó sospecha y espanto entre la población local. Se dice que los niños de las poblaciones aledañas de Hadamar saludaban a los pacientes nuevos en la estación de autocares con frases como ¡Aquí hay unos más para gasearlos!.
En 1941, en la Alemania nazi, la eutanasia se convirtió simplemente en una rutina del hospital normal.
Por otra parte, desde 1933 los nazis empiezan a establecer campos de concentración en territorio alemán: Dachau cerca de Munich, seguido por Buchenwald cerca de Weimar, Sachsenhausen cerca de Berlín, y Ravensbrück para mujeres. Aunque en todos los campos de concentración que se convertirán en verdaderos centros de exterminación se hayan cometido atrocidades increíbles, el nombre de un lugar se ha quedado en la memoria de la gente de manera especial: Auschwitz, en el pueblo polaco de Oswiecim.
Los nazis utilizaban insignias triangulares para identificar a los reclusos de los campos de concentración. Los colores y los significados fueron los siguientes: Amarillo (judío), Marrón (gitano), Violeta (testigo de Jehová), Rosado (homosexual), Verde (criminal habitual), Rojo (prisionero político), Negro (antisocial), Azul (emigrante); la categoría antisocial incluía a prostitutas, vagabundos, asesinos, ladrones, lesbianas, y los que habían violado las leyes que prohibían las relaciones sexuales entre arios y judíos.
Los expertos en eutanasia, que antes elegían los pacientes a ser eliminados, desplazaron su actividad hacia otros grupos de víctimas: a partir de la primavera de 1941, seleccionaron prisioneros de los campos de concentración -sobre todo minusválidos y judíos- para ser llevados a las cámara de gas. Más adelante, los asesinos del "Aktion T4" operaron en los centros de exterminio de Belzec, Sobibor y Treblinka, cuyos comandantes sacaron provecho de su experiencia en materia de utilización de las cámaras de gas para el genocidio judío. Aparte de sus conocimientos prácticos y organizativos, los "T4" transfirieron de la eutanasia a la "solución final" su experiencia en el manejo de la opinión pública.
La liquidación de los enfermos mentales, en primera instancia, enseñó al régimen nazi algo esencial: ese genocidio no había quebrantado esencialmente la lealtad de la población. Por otra parte, las estructuras y el personal que había pasado la "prueba" del asesinato de los minusválidos participaron acto seguido del holocausto judío.
Las
corrientes historicistas que han estudiado el holocausto contrastan desde
puntos de vista enfrentados el periodo en que se organizó y desarrolló
el genocidio de los judíos, con independencia de los revisionistas que
niegan toda evidencia histórica de la existencia de una política dirigida
a la exterminación total del pueblo judío en Europa durante el IIIer.
Reich (1933-45), los intencionalistas, se reafirman en la idea de que
el genocidio estaba presente en el programa político de Adolf Hitler,
desde la publicación de su libro "Mein Kampf" (Mi lucha) y que
por tanto tiene su origen en 1.919-20; y los funcionalistas, sostienen
que el genocidio se desarrolló en medio de la pugna entre sectores de
poder del sistema nazi que abarca tres periodos claramente definidos,
1º. 1920-33; 2ª. 1933-39; 3ª. 1939-45. A continuación, desarrollamos a
partir de la bibliografía de Dominique Natanson , El Holocausto
: un crimen contra la humanidad (Mémoire Juive et Education. Des
textes, des témoignages, des documents sur la Shoah. 2005, traducido por
Pilar Rivero y Fernando Hernández), los diferentes enfoques que han analizado
el holocausto a través de la historia.
1. Los partidarios de David Irving y el revisionismo se reafirman
en la negación del genocidio judío y el holocausto.
Paul
Rassinier (1950) en respuesta a las afirmaciones sobre la existencia de
cámaras de gas será apoyado por la extrema derecha, dando inicio a los
primeros revisionismos históricos que tienen en común la absolución del
régimen nazi, que traslucen en su abrumadora mayoría y hacen patente con
absoluta impunidad la negación del horror sobre el exterminio judío y
su especificidad, y ponen en evidencia el transtorno mental que sufren
aquellas personas que se atreven a atestiguar la realidad del holocausto
sin poner en duda su veracidad.
La falta de conciencia y penitencia de los historiadores revisionistas
constata una vez más la anestesia moral ante las atrocidades cometidas,
como es el caso del lingüista Noam Chomsky o del filósofo Jean Beaufret,
que asumieron la defensa de Robert Faurisson y de otros revisionistas
posteriores, que evidenciaron la incapacidad de la sociedad para juzgar
los crímenes contra la humanidad que aniquilaron entre cinco y seis millones
de seres humanos ("Les redresseurs de morts", Nadine Fresco.
Les Temps Modernes, 1980; L´Avenir d´une negation, Alain Finkielkraut.
Editions du Seuil, 1982; ...).
2. Los historiadores como Daniel Goldhagen y el intencionalismo,
exponen que el surgimiento de la solución final del problema judío tiene
origen en la retórica de Adolf Hitler que en diferentes periodos entre
1933-45, pone de manifiesto en sus discursos una linea de pensamiento
dirigida a la aniquilación del judaismo europeo.
Adolf Hitler es considerado por los intencionalistas como el único artífice
y estratega con autoridad que determinó el curso de la solución final,
el Fürher abonó el terreno para el exterminio masivo en septiembre de
1.939, durante la invasión de Polonia. La aniquilación de los judíos y
la guerra en europa proporcionaron a Adolf Hitler la cobertura necesaria
para cometer los asesinatos en masa sin reglas de moral o códigos de ética.
Asimismo, desde septiembre de 1.939 se desarrolló una guerra de conquista
por el control de materias primas y la construcción del IIIer. Reich;
con una confrontación decisiva contra los judíos y los pueblos europeos
que eran una amenaza para la consecución de sus planes.
El exterminio en masa a escala europea, a mediados de 1.941, es la confirmación
que deriva de las ideas de Adolf Hitler sobre los judíos que había expresado
en 1919-20 en su libro "Mein Kampf", ideario y programa político
dirigido a la aniquilación de los enemigos de Alemania tras la repartición
de la Iª Guerra Mundial. De este modo, formulados los planes y logrados
sus objetivos ideológicos, se inició la destrucción de los judíos europeos.
Tomando la expresión del historiador británico Tim Mason, Chistopher Browning
fue el primero en calificar de intencionalista esta interpretación que
pone el acento sobre el papel desarrollado por Adolf Hitler en la puesta
en ejecución del principal objetivo de exterminio masivo (Michael Marrus:
L´Holocauste dans l´Histoire. Eshel, 1990).
3. Los historiadores como Raul Hilberg y los funcionalistas, enfrentados
a la corriente revisionista e intencionalista, marcan la evolución de
los objetivos nazis, en el compás de espera de los acontecimientos de
la política alemana que se suceden desde la subida al poder de Adolf Hitler
en 1933 hasta su suicidio en 1945, en función de las transformaciones
sociales, políticas, económicas del país, y el desarrollo de sus mecanismos
internos durante el IIIer Reich que propiciaron la persecución ideológica
contra los judíos y posteriormente su destrucción.
El enfoque funcionalista de Martin Broszat, Hans Mommsen y otros ponen
en cuestión la idea de que la evolución del IIIer Reich fuera el resultado
de la aplicación de un plan preestablecido en "Mein Kampf",
enunciado y preparado con minuciosidad durante el periodo previo a la
toma del poder, en 1933. Por esta razón, rechazan de hecho que el programa
hubiera podido imponerse sin causar estragos en la sociedad alemana, con
amplios sectores contrarios a los planes que se fueron sucediendo y que
simultáneamente fueron siendo apartados del poder o aniquilados como en
"la noche de los cuchillos largos" (1934).
El
postulado de base de los intencionalistas que sostiene que Adolf Hitler
fue el factor determinante del sistema criminal puesto en funcionamiento
por los nazis, a través del uso de la violencia y la imposición de su
autoridad, que arranca de un hilo conductor desde 1919-20 y que alcanza
su apogeo entre 1933-45, se enfrenta a las tesis defendidas por los partidarios
del enfoque funcionalista que retoman y desarrollan una idea sugerida
en 1942 por el sociólogo exiliado Franz Neumann, y que apunta a la idea
de que lejos de conformar un bloque, el régimen nazi estaba sometido a
fuerzas políticas que constituían su especificidad.
El aparato burocrático del partido nacionalsocialista, sus organizaciones
profesionales y culturales, el ejército y las fuerzas armadas, el potencial
económico de las empresas alemanas se unieron para constituir la organización
de una sociedad que escapaba al control del estado.
La interpretación funcionalista por una parte, afirma que el sistema nazi
se construyó sobre la dinámica del movimiento nacionalsocialista y que
la solución final no puede ser el punto de arranque de un análisis retrospectivo
como así ocurre en la corriente intencionalista, es necesario un examen
del IIIer. Reich sujeto a los cambios que se suceden producidos durante
la historia que se trata precisamente de analizar.
El nacionalsocialismo además de un sistema rígido y hermético, experimentó
la anarquía militar hasta la culminación del intento de asesinato del
Fürher; en transformación permanente y con el revulsivo de fuertes rivalidades
entre las diversas fuentes de poder, la función principal de Adolf Hitler,
era la de garantizar el sistema.
En conclusión, la voluntad personal de Adolf Hitler era un factor menos
determinante que el cargo que desempeñaba como Führer, apoyado en un aparato
de propaganda con el objetivo de movilizar a los diferentes estratos nacionales
y sociales mediante el terror, la persuasión y la exclusión para legitimar
un régimen cuyos mecanismos internos escapaban a sus dirigentes.
Los historiadores de la corriente funcionalista se han mostrado con lógica
y coherencia para estudiar la génesis de la solución final, convirtiendo
este enfoque en el más apropiado para explicar los procesos de decisión
y los complejos sistemas de aplicación en la disyuntiva sobre la exterminación
del pueblo judío.
El papel desempeñado por Adolf Hitler se debe examinar en función de otras
instancias de decisión centrales o locales, que determinaron la influencia
decisiva de su política entre 1933-45.
El factor determinante una vez efectuada la deportación y la concentración
a gran escala de las poblaciones judías del este, y en particular de los
judíos polacos, los responsables nazis, especialmente los de la Polonia
ocupada, se encontraron ante una situación que la invasión de la URSS,
agravó en junio de 1.941, y que el avance de las tropas alemanas en el
frente oriental volvió aún más crítica.
La decisión de exterminar en masa a los judíos, sería el resultado de
una conjunción de factores: el discurso ideológico de Adolf Hitler desde
1919-20, las divergencias de los aparatos burocráticos que permiten alcanzar
el poder al nacionalsocialismo en 1933, las pujanzas radicales resultantes
que provocan la eclosión de la IIª Guerra Mundial en 1939, y la anarquía
militar en una situación que escaparía a su control y llegaría a su fin
en 1945 (Henry Rousso, prefacio a Norbert Frei, L´Etat hitlerien et la
société allemande. Le Seuil, 1994) cuando se suicida Adolf Hitler en el
bunker de Berlin ante la inminente derrota de las tropas alemanas.
En conclusión, siempre hay un cronista, incluso en los tiempos de oscuridad,
y si el periodo más oscuro de la historia reciente es el que vió el auge
y caída del IIIer Reich alemán, su cronista tiene el nombre de Viktor
Klemperer que en su libro autobiográfico expone a través de un glosario
de términos la concepción del lenguaje del IIIer. Reich, que junto al
enfoque funcional de Raul Hilberg (enfrentado a la corriente intencional
de Daniel Goldhagen y revisionista de David Irving), tiene su traducción
en la Tötung de Binding-Hoche, una de las explicaciones de la anestesia
moral que diagnóstico Víctor von Weizsäcker en los inculpados durante
los procesos de Nuremberg que fue determinante en el pueblo alemán durante
el IIIer. Reich (1933 - 45) y que podemos afirmar sin lugar a dudas que
arranca de la monografía publicada por ambos autores en 1920 y constituyó
el principio rector de la Cancillería del Führer a partir de 1933.
Se trata pues de una alteración psicológica individual que tiene su origen
en el debate sobre la concepción de la eutanasia o el asesinato por medio
de técnicas médicas, que arranca en 1920 con la Tötung de Binding-Hoche
y que adquiere carácter de delirio colectivo a partir de 1933 cuando se
instaura en la ética del poder y a través de su acción política ejerce
influencia sobre las masas sociales que incorporan de forma paulatina
el discurso de sus líderes políticos sobre la necesidad de destrucción
hasta la eclosión de la IIª Guerra Mundial en 1939, existe pues una intención
genocida inicial que llega a tener su fuerza, su lógica y su inevitabilidad
por medio de un proceso social en el que juega un papel fundamental por
supuesto el lenguaje de los verdugos con un salto cualitativo capital
cuando la sociedad en general asume como propia su función principal de
aniquilación, que durante la IIª Guerra Mundial no se sentirá responsable
de sus actos y se limitará al deber de cumplir con las órdenes recibidas,
y que buscará el reconocimiento por su labor sin culpabilizarse de las
atrocidades cometidas, abonando el terreno para la anestesia moral
y la perpetración de uno de los mayores crimenes contra la humanidad del
siglo XX, citando al Dr. Alexander Mitscherlich, la falta de sentimiento
de culpa y arrepentimiento tras de los sucesos acaecidos.
Los enfermos mentales y las cámaras de gas.
1. Informe del Dr. Alexander Mitscherlich sobre los procesos de Nuremberg.
En el Informe del Dr. Alexander Mitscherlich sobre los procesos de Nuremberg se constata la participación e intervención de grupos de planificación de los crímenes (Alexander Mitscherlich/Fred Mielke (eds.): Medizin ohne Menschlichkeit. Dokumente des Nürnberger Ärzteprozesses, Frankfurt 1960, p. 19, 183 y 375), tal como constata Rainer Huhle en su documento "Los Médicos Contra La Humanidad" aparecido en el Seminario Internacional: "Impunidad y sus Efectos en los Procesos Democráticos" (Santiago de Chile, 14 de diciembre de 1996), 50 años después del holocausto judío.
En
su contexto histórico y gracias a la iniciativa de Víctor von Weizsäcker,
se fundó la Psychomatischen Universitälsklink (clínica universitaria de
la Universidad de Heidelberg) en Alemania Federal, bajo la dirección del
Dr. Alexander Mitscherlich, profesor y director de la misma y quien más
tarde sería conocido como autor de libros importantes como "La incapacidad
del duelo", "Los fundamentos del comportamiento colectivo",
etc ... quien había recibido poco tiempo antes y por parte de la Asociación
de los gremios médicos de Alemania el encargo de observar el proceso de
los médicos en Nuremberg. Luego, el Dr. Alexander Mitscherlich, junto
con su asistente, redactó un informe amplio que entregó a la Asociación
en cuyo nombre había asistido a las sesiones del juicio. En sus escuetos
comentarios, se mostró asombrado por la dimensión de los hechos aberrantes
que habían sido cometidos por personas de alto rango y prestigio sobre
quienes nadie hubiera sospechado que hubieran podido ser capaces de tales
crímenes. Lo que aún le asombraba más, era la falta de conciencia y de
penitencia después de los hechos.
El Tribunal Militar Internacional (TMI) desarrolló su orden de sesiones
entre el 18 de octubre de 1945 y el 1 de octubre de 1946, y el primero
de los 12 procesos posteriores fue el juicio de doctores en Nuremberg,
se desarrolló del 9 de diciembre de 1946 al 20 de agosto de 1947, hasta
en las últimas ediciones de su documentación sobre el juicio penal condenatorio
de Nuremberg, no sólo los acusados, sino también el mismo gremio profesional
por cuyo mandato había escrito su informe el Dr. Alexander Mitscherlich,
en la práctica lo desconoció. Ante la reticencia de buena parte de los
médicos asociados, y la negación abierta de los terribles hechos revelados
en el juicio por algunos profesionales, la asociación silenció su propio
informe. Los 10.000 ejemplares impresos desaparecieron de manera misteriosa.
Tal como él mismo afirmó : "En ninguna parte se dió a conocer el
libro, no hubo ninguna reseña, ninguna carta de lector; entre las personas
que conocimos en los diez años siguientes no hubo ni una que sabía del
libro - era un misterio, como si jamás se hubiera publicado el informe,"
esto lo escribió años más tarde él mismo en la presentación de la primera
edición de bolsillo que finalmente, en 1960 llegó a un público amplio.
Pero no fueron aquellos médicos que habían mantenido intacta su conciencia
humana y la vigencia de las normas éticas de su profesión, quienes dominaron
el discurso profesional después de la derrota del nacionalsocialismo,
ni mucho menos llegaron a posiciones claves en sus gremios respectivos.
Mientras fue callado el informe sobre el proceso de Nuremberg - marcado
de una búsqueda de comprender lo que había pasado -, entre la gran mayoría
de los médicos reinaba un compañerismo y un espíritu de cuerpo en que
la ética y la justicia no tenían lugar, y menos la conciencia y la consideración
de las víctimas.
La postura del Dr. Alexander Mitscherlich en su informe "Medicina
sin Humanidad" (Medizin ohne Menschlichkeit) aludiendo precisamente
a la medicina del IIIer. Reich, coincide con la argumentación sobre la
anestesia moral frente a los sufrimientos de las víctimas
de la eutanasía que Víctor von Weizsäcker diagnosticó en 1947, para los
médicos que colaboraban con los nazis, y que emplea cuando, enfrentado
a comentar el juicio de Nuremberg sostiene que en el banquillo de los
acusados no se acoge a personas sino a una forma de medicina que había
olvidado y ahogado la relevancia moral (y que se perpetuó después de la
guerra a través de la complicidad con los culpables, inclusive con algunos
criminales de primer rango).
Al mismo tiempo que se ocultaba la verdad sobre la vergonzosa participación
activa de importantes miembros de la profesión médica en los crímenes
nazis, a los pocos años de la fundación de la República Federal de Alemania,
varios médicos involucrados con el régimen fascista y partícipes de algunos
de sus crímenes más atroces llegaron nuevamente a puestos claves del sistema
de salud y de sus gremios. La negación de la verdad tuvo como consecuencia
inevitable el olvido y la impunidad.
En los años sesenta y setenta, y en buena parte bajo el impacto del informe
del Dr. Alexander Mitscherlich ya publicado, una minoría de los profesionales
médicos tomó conciencia de la culpabilidad de sus colegas y de la responsabilidad
especial de su profesión, y como resultado en la actualidad se dispone
de una amplia bibliografía de investigación sobre el rol de los profesionales
del sector salud durante el nazismo, por eso merece destacar la obra "La
destrucción de los judíos europeos" de Raul Hilberg publicado por
la Universidad de Yale (USA) en 1961 porque es el primer ejemplo claro
que rompió con ese silencio, y después de decenas de miles de publicaciones
sobre la cuestión, es el libro de referencia por excelencia. La bibliografía
acumulada en los últimos años sobre el tema es impresionante. Y no quedaron
solo en la investigación del pasado. Buscaron sacar las enseñanzas de
las culpas para el presente. La memoria de las atrocidades de los nazis
fue un incentivo para enfrentar los crímenes de la actualidad, no sólo
para la generación de los sobrevivientes. Y una nueva generación de médicos,
inspirada por personas excepcionales de la vieja generación, Richter y
otros, se dedicó al estudio sistemático de la complicidad médica con los
crímenes nazis.
En definitiva, fue un comité de especialistas médicos el que decidió sobre la técnica más eficiente del asesinato: la cámara de gas, y lo hicieron voluntariamente. Adolf Hitler, había asegurado las acciones de la campaña siniestra de "eutanasia" (Ernst Klee: "'Den Hahn aufzudrehen war ja keine große Sache. Vergasungsärzte während der NS-Zeit und danach", en: Dachauer Hefte 4, München 1988, pág. 5) y los grupos de planificación de los crímenes (Horst-Eberhard Richter: Medizin und Gewissen, discurso de apertura en el congreso : "Medizin und Gewissen", Nuremberg 25 de octubre, 1996, p. 6 del manuscrito).
2. Declaración del Dr. Konrad Morgen en el TMI.
En
los procesos de Nuremberg es especialmente significativa la Declaración
del Dr. Konrad Morgen (19 de julio de 1946, SS (A) - 65 y 67), un
oficial de las SS que conoció muy bien la fase exterminadora del proceso
de destrucción; y por la que se deduce que las "estaciones de eutanasia"
fueron una prefiguración conceptual así como tecnológica y administrativa
de la "solución final" en los campos de concentración y exterminio,
lo que se puede decir que demuestra con evidencias que la monografía:
"Die Freigabe der Vernichtung lebensunwerten Lebens" (La liberación
de una vida sin valor mediante la aniquilación), 1920-22; de Karl Binding,
abogado, y Alfred Hoche, psiquiatra, publicada tras la sacudida de la
Iª Guerra Mundial se podía interpretar como una sugerencia de destrucción.
Sin embargo, hay que considerar que no es hasta el estallido de la IIª
Guerra Mundial, que Adolf Hitler firma una orden en la que otorgaba al
jefe de la Cancillería del Führer, Reichsleiter Bouhler (Orden de Hitler,
1 de septiembre de 1939, PS-630) y a su propio médico personal, el Dr.
Brandt, competencias ... El acusado Karl Brandt testificó durante el juicio
de doctores en Nuremberg, constatando la intención de aplicar la directiva
sobre "estaciones de eutanasia" a los alemanes con afecciones
mentales en los hospitales psiquiátricos.
Según los informes, en el verano de 1941, Himmler consultó con el médico
jefe de las SS (Reichsarzt-SS und Polizei), Gruppenführer Dr. Grawitz,
cuál sería la mejor forma de abordar la operación de exterminación masiva,
y Grawitz aconsejó el uso de cámaras de gas ... La organización administrativa
de este holocausto psiquiátrico estaba en manos de la Cancillería del
Führer, al mando de Bouhler. El hombre encargado del programa era un subordinado
de Bouhler, el Reichsamtsleiter Brack ... Para los aspectos técnicos del
proyecto, el Reichsamtsleiter se procuró los servicios del Kriminalkommissar
Wirth, jefe de la oficina de la Policía Penal de Stuttgart ... El examinador
psiquiátrico jefe de los sanatorios era un médico de las SS, el profesor
Werner Heyde. Cada estación de eutanasia tenía su propio director médico.
El
término "holocausto psiquiátrico", lo acuñó Peter Roger Breggin,
"The Psychiatric Holocaust" (1979), ... Leo Alexander, "Medical
Science under Dictatorship", New England Journal of Medicine 24 (1949),
pp. 39-47, ya llamó a las estaciones de eutanasia, killing centers
(centros de exterminio).
3. Expediente del Dr. Horst Schumann sobre la
acción T-4 y clave 14 f 13.
Transcribimos los datos reseñados en la exposición sobre "Auschwitz : objetivo final, el exterminio" organizada y realizada de diciembre de 1994 a enero de 1995 en la Universidad Johannes Kepler de Linz (su itinerario continuó en más lugares como por ejemplo en Mauthausen, en el monasterio de Seitenstetten, etc ...) cuyo preámbulo fue firmado y presentado por Simón Wiesenthal.
En
el Expediente del Dr. Horst Schumann, el Reichsamtsleiter Viktor
Brack, el jefe de la oficina de la acción T 4 (en la que se practicaba
la eutanasia de los enfermos mentales, los enfermos crónicos, los judíos
y los así llamados asociales) pidió en 1939 al Dr. Horst Schumann que
participara como médico en esta acción de eutanasia, a lo que Schumann
accedió poco después. En enero de 1940 fue nombrado jefe de la clínica
de eutanasia de Grafeneck en Wurtemberg; allí la eutanasia consistía en
asesinar a las personas mediante gases de escape. En el verano de 1940
fue nombrado director de la clínica Sonnenstein cerca de Pirna en Sajonia.
Después de que Hitler hubiera ordenado oficialmente la aniquilación de
los así llamados "enfermos incurables", extendiéndola bajo el
nombre en clave "14 f 13" también a los presos de los campos
de concentración, Schumann formó parte de las comisiones de médicos que
seleccionaban a los presos incapacitados para trabajar así como a los
presos extremadamente débiles en los campos de concentración de Auschwitz,
Buchenwald, Dachau, Flossenburg, Groß-Rosen, Mauthausen, Neuengamme y
Niederhangen, para ser transportados a las clínicas de eutanasia, donde
eran gaseados.
El 28 de julio de 1941 Schumann llegó por primera vez a Auschwitz, donde
seleccionó a 575 presos que fueron transportados a la clínica de eutanasia
de Sonnenstein cerca de Pirna, donde fueron asesinados. A partir de agosto
de 1941, las SS prosiguieron con su acción "14 f 13", ahora
a los presos enfermos se les inyectaba fenol directamente en el corazón.
Un año y medio más tarde, Schumann volvió a Auschwitz para poner a prueba
un método "económico y rápido" en el mismo campo de exterminio
(las cámaras de gas y hornos crematorios), ...
4. Dossier de Karl Binding y Alfred Hoche.
El
Dossier Binding-Hoche sobre la obra del jurista, Karl
Binding, y el psiquiatra, Alfred Hoche; "Die Freigabe der Vernichtung
lebensunwerten Lebens", tuvo una edición en 1920; y otra en 1922.
El Dr. Binding, nació en Francfort-an-Main (1841), fue profesor de derecho
y murió en 1920. El coautor, Dr. Hoche, nació en Wildenhain (1865), fue
profesor de psiquiatría, y se suicidó en 1943.
Klaudia Schank y Michel Schooyans, traductores del alemán del dossier
Binding-Hoche como hemos señalado, además de confirmar la exigencia de
Binding y Hoche de liberalizar la destrucción de una vida indigna de ser
vivida, apuntan también que se otorgaron el derecho de juzgar el valor
de un ser humano y de relativizar su dignidad.
Según el jurista Binding, el hombre es el soberano de su vida. De donde
proviene la legitimación moral y jurídica del suicidio, lo que, según
Binding, conduce lógicamente a la liberalización de la eutanasia. Esta
liberalización, debe en primer lugar aplicarse a la "eutanasia pura",
que reemplaza simplemente la causa de una muerte por otra, luego a la
eutanasia de los enfermos incurables que piden con insistencia ser librados
de sus sufrimientos, y finalmente a la eutanasia de los deficientes mentales.
La decisión de proceder a la destrucción, tomada por un Comité de Liberalización,
se funda en un deber legal de compasión. La eventualidad de una decisión
tomada por error, casi no preocupa a los autores. Hay tanta gente que
muere por error que una persona más o menos no pesa en el balance...
El psiquiatra Hoche, por su parte, desarrolla toda una argumentación dirigida
principalmente a justificar medicinalmente el homicidio de discapacitados
mentales. Para ello coloca a estos últimos en el mismo nivel que los seres
irracionales. Según Hoche, los discapacitados mentales no pueden consecuentemente
atribuirse un derecho subjetivo a la vida, y los caracteriza sin dudar
de faltos de existencia y de seres vacíos que representan una carga para
el Estado y deben ser eliminados.
La responsabilidad directa de estos universitarios en la elaboración y puesta en ejecución de los programas de exterminación de discapacitados, adultos y niños, no deja ninguna duda. De esta manera, abrieron ampliamente la vía al holocausto y a la banalización del "don de la muerte" por motivos políticos o ideológicos.
Con
la llegada del nazismo al poder, se desencadena en Alemania el mencionado
debate público sobre la eutanasia en la revista Ethik donde los diferentes
protagonistas toman la palabra. Los partidarios de la eutanasia -entre
los cuales destaca un teólogo llamado Rose-, se refieren frecuentemente
a la obra de Binding y Hoche. El mismo Hoche interviene reiteradamente
en la discusión hasta en sus mínimos detalles que la Administración y
el Estado nazi asumen sin recelo prepararando a los burócratas, a los
médicos y psiquiatras no solamente para la aceptación, sino también para
la ejecución de las muertes en masa a partir de 1939, cuya concepción
de la eutanasia, muerte dada intencionalmente reputada por medio de técnicas
médicas (Sterbehilfe), tienen su origen y desarrollo sin lugar a dudas
en la Tötung de Binding-Hoche, entre otras acepciones del vocablo utilizadas
por los nazis en innumerables ocasiones.
Anexo.
Ofrecemos en extracto una breve descripción de "Los olvidados
del nacionalsocialismo", de José Antº García Marcos, Psicólogo clínico,
XXXV Premio de Historia de la Medicina (Fundación Uriach. Barcelona. España)
: La medicina sin rostro humano: eutanasia y experimentos
médicos durante el Tercer Reich (Medicina & Historia, nº 1, 2005,
cuarta época), que a esas víctimas olvidadas, que no tienen voz va dedicado
este artículo en el día de la memoria del genocidio judío (27 enero 2006).
Auschwitz se ha convertido en el símbolo de la barbarie. Una fábrica diseñada
para que las SS hitlerianas, que llegaron a controlar el poder del Estado
por medios democráticos, exterminaran a todo un pueblo. Los conocimientos
científicos, industriales, organizativos, ideológicos, propagandísticos,
burocráticos, de transporte, etc ... se pusieron al servicio del objetivo
de hacer desaparecer al pueblo judío.
Los crímenes cometidos en Auschwitz, por su magnitud, no son actos de
barbarie que atañen solo al pueblo judío, sino que afectan a la humanidad
en su conjunto. Por eso, organizaciones internacionales como la ONU o
la Unión Europea han declarado el 27 de enero, aniversario de la liberación
de Auschwitz, el Día Internacional de la Memoria del Holocausto y la Prevención
de los Crímenes contra la Humanidad.
En la Alemania nazi, antes de que se produjera el holocausto judío, hubo
un plan minuciosamente elaborado para el exterminio de los enfermos mentales
que los psiquiatras consideraban que no tenían posibilidad de curación,
la practica de la eutanasia en cámaras de gas; el llamado
Programa Gnadentod, Muerte Compasiva o Muerte
Dulce, la aplicación de la eutanasia, ideado por Hitler a partir
de 1933 y aplicado mayormente de 1939 a 1941, y en años posteriores antes
del fin de la IIª Guerra Mundial con el fin de eliminar a discapacitados,
vidas sin valor (unlebenswertes Leben), en Alemania y sus
territorios anexados. Dichas vidas sin valor eran aquellos enfermos
insanables (unheilbar Kranken), es decir, entre otros, minusválidos,
disminuidos psíquicos y enfermos mentales. Este programa fue llevado a
cabo por la Comisión para la Curación y el Cuidado del Reich organizada
por Heinrich Himler y supervisado por el Reichsleiter Philip Bouhler,
director de la Cancillería, y el doctor Karl Brandt.
Adolf
Hitler legitimó el programa de eutanasia autorizando el genocidio
judío mediante un breve texto que fechó con el inicio de la IIª Guerra
Mundial, el 1de septiembre de1939, contra los enfermos mentales incurables.
El holocausto judío, fue perpetrado por las temibles SS, y el programa
de eutanasia, fue pensado y ejecutado por catedráticos de
psiquiatría, por directores de manicomios y por médicos que tenían la
misión de abrir la llave del gas mortífero. Adolf Hitler insistió en que
la Gnadentod debía ser aplicada por médicos y en instituciones
sanitarias. Seis manicomios estatales vieron transformarse sus salas de
curas en cámaras de gas y de aquí los cadáveres eran llevados a hornos
crematorios. El manicomio de Hadamar, una pequeña ciudad cerca de Fráncfort
del Meno, representa para los enfermos mentales lo que Auschwitz para
los judíos, asesinatos en masa y exterminio de los considerados indeseables
(Erbfeinde).
Con la "Aktion" T4, nombre encubierto que recibió el programa
de eutanasia, se facilitó que el personal sanitario y los
instrumentos de la matanza (cámaras de gas y hornos crematorios), se instalaran
en los campos donde comenzaría el exterminio de gitanos y judíos.
Si Auschwitz debe ser transmitido a las nuevas generaciones para evitar
su repetición, Hadamar debería formar parte de las enseñanzas que reciben
los futuros médicos en las facultades de medicina. Ningún pueblo como
el germánico, incluyendo también a Austria con el nazismo, mostró tanta
insaciable brutalidad contra judíos y enfermos mentales. De este modo,
los psiquiatras alemanes justificaron el exterminio de los enfermos mentales
del cuerpo de nación (Volkskörper).
Documentación.
En este apartado desarrollamos el estudio basado en la bibliografía de
La exterminación de los enfermos mentales y disminuidos : las primeras
cámaras de gas ("L'extermination des malades mentaux et des
handicapés: les premières chambres à gaz") de Dominique Natanson
que en El Holocausto : un crimen contra la humanidad (Mémoire
Juive et Education. Des textes, des témoignages, des documents sur la
Shoah. 2005), nos ha servido para describir las corrientes que estudian
el holocausto a través de la historia más reciente y que ahora nos permite
describir el horror en los frenopáticos alemanes.
En Alemania entre la Iª y IIª Guerra Mundial, como hemos dicho en repetidas
ocasiones, el jurista Karl Binding y el psiquiatra Alfred Hoche desarrollaron
las ideas que iban a conducir a justificar la destrucción de vidas sin
valor para la sociedad. Esta concepción, que se inspiró en la eugenesia
de Francis Galton y el darwinismo social condujo a la exterminación de
alcohólicos, epilépticos, psicópatas, enfermos inválidos e incurables.
A través de los medios de comunicación de la época, la radio y prensa
escrita, los nazis sugirieron a los alemanes concebir y admitir la eutanasia,
justificando la muerte de personas incapaces de desarrollar un trabajo
y que consumían los recursos de la nación, situación que se hizo insostenible
cuando la Alemania del IIIer. Reich entró en guerra.
Los cálculos estadísticos en que basaban sus afirmaciones se referían
a que un enfermo mental costaba diariamente al Estado unos 4 marcos, un
criminal 3,5 marcos, etc ... (H.J. Gamm, Der braune Kult, Hamburg, Rútten
una Loening, 1962). La solución final fue empezar a eliminar los costes
mediante la aniquilación de los enfermos mentales y los epilépticos.
Una circular del ministerio del interior alemán con fecha 18 de agosto
de 1939 obligaba a los médicos y a las comadronas a declarar los niños
que nacían con deformidades. A éstos se les mataría mediante inyecciones
de morfina o de escopolamina. Se creó un comité para el estudio científico
de las enfermedades graves, hereditarias y congénitas para analizar los
modos de aplicación de la eutanasia reputada por técnicas médicas (recordemos
que fue a partir de la orden de 1 de septiembre de 1939 firmada por Adolf
Hitler, que se autorizó a los médicos a proporcionar la muerte de los
enfermos incurables, según su apreciación y que dicha operación de eliminación
de internos de los hospitales, manicomios y frenopáticos que comenzó con
el nombre en código de la acción T4, acróstico de la calle Tierganten,
núm. 4 de la central en Berlín).
La
operación comportaba la selección de víctimas por una comisión de control
que juzgaba en la mayoría de los casos sobre la información contenida
en los expedientes preparados a tal efecto, se efectuaba con posterioridad
el traslado a una de los seis estaciones de eutanasia repartidas sobre
todo el territorio de Alemania, se procedía a la ejecución mediante monóxido
de carbono, porque las inyecciones de morfina o de escopolamina se mostraron
ineficaces para abarcar el elevado número de muertes que crecía en número
a diario, con posterioridad se efectuaría la incineración del cadáver
y se enviaría una notificación de defunción con sus condolencias a las
familias.
La cámara de gas del centro de exterminio de Brandenburg, era una sala
de muerte antes de la instalación camuflada como cámara de gas. Los muros
estaban sellados con duchas fijas en el techo y canalizaciones simuladas
a lo largo del muro y a diez centímetros del suelo, corría el tubo conectado
a las recargas de gas en el que se habían hecho orificios a través de
los cuales se expandía por toda la sala. Las botellas de gas estaban en
una habitación posterior, disimuladas por un revestimiento (E. Kogon,
H. Langbein y A. Rückerl, Les chambres à gaz, secret dEtat, París,
Editions de Minuit, 1984).
Aunque las operaciones se desarrollaban con discreción, usando un lenguaje
codificado en clave 14 f 13, los temores se apoderaron de las familias,
los rumores circulaban lo que ocasionó que la iglesia católica se alarmara,
por lo que el 3 de abril de 1941, Monseñor von Galen, Obispo de Münster,
denunciaría estos asesinatos, así como los Obispos de Fulda y Limburg,
y por respuesta el 24 de agosto de 1941, Adolf Hitler que había iniciado
la acción T4 con la clave 14 f 13, ordenaría la detención del programa
que continuaría de forma encubierta siendo el preludio e inicio de las
terribles ejecuciones oficiales en masa en los campos de concentración
y exterminio de Alemania y el resto de naciones ocupadas.
En esta fecha las víctimas enfermas mentales en 6 hospitales psiquiátricos
considerados los centros de exterminio más importantes eran ya 70.273
repartidas de la siguiente manera: 9.839 en Grafeneck, 9.772 en Brandenburg,
8.601 en Bemburg, 18.269 en Hartheim, 13.720 en Sonnenstein y 10.072 en
Hadamar. La eliminación de los enfermos mentales e incurables continuó
hasta 1945 tras generalizarse el exterminio en los campos de concentración.
Los centros e institutos de eutanasia recibían además convoyes de detenidos
procedentes de los propios campos de concentración y exterminio, personas
que habían sido seleccionadas y juzgadas inútiles para el trabajo. Los
informes y documentos disponibles confirman la muerte, de 5.000 deportados
de Mauthausen, 3.000 de Dachau, etc ... La eutanasia en su fase inicial
acabó con la vida de más de 100.000 víctimas indefensas. Fue la primera
vez que se realizó un exterminio de estas características y que se usarían
las cámaras de gas que tras esta inicial experimentación luego servirían
en las exterminaciones masivas de prisioneros en los campos de concentración.
El número de víctimas estimado en la segunda fase de la acción T4 a partir
del 24 de agosto de 1941 asciende a más de 30.000. Todos los ancianos
judíos internos en centros de exterminio, establecimientos terapéuticos
que servían de estaciones de eutanasia, fueron asesinados. La eutanasia
constituye el prólogo de la exterminación masiva en los campos de concentración
(Marcel Ruby, Le Livre de la Déportation, Robert Laffont, 1995 et Francis
Lachaise, Les péripéties du deshonneur allemand, Editions Lithurge, 1998).
II. Los orígenes de los campos de concentración y exterminio.
Según extracto del libro : "La destrucción de los judíos europeos", de Raul Hilberg, profesor emérito de Ciencias políticas de la Universidad de Vermont (USA). Ediciones Akal, S.A. 2005 (Madrid). España. pp. 960-964, 1164, 1281 y 1367-68. La edición original lleva por título : The Destruction of the European Jews; revisada y publicada por Yale University Press, 2002.
Cuadros Sinópticos.
El
programa de la acción T-4 abarcó las siguientes operaciones 14 f 13 que
incluyen el resumen numérico a 1 de septiembre de 1941 del sumario T 1021,
Rollo 18 del Tribunal de Nuremberg :
1. Durante la guerra, mataron, por determinación de tribunales médicos,
a unos 5.000 bebés y niños mongoloides, hidrocéfalos, microcéfalos, cojos,
espásticos o deformes. A los niños los separaban de unos padres confiados
o los retiraban de instituciones de custodia para trasladarlos a las unidades
pediátricas organizadas (Kinderfachabteilungen) de unos treinta sanatorios
y hospitales, donde los médicos les administraban pastillas de luminal,
a las que ocasionalmente añadían inyecciones de morfina-escopolamina,
para producirles neumonía, coma y la muerte.
2. Durante 1940 y los primeros ocho meses de 1941, la aniquilación de 70.000 adultos en estaciones de eutanasia equipadas con cámaras de gas y monóxido de carbono químicamente puro embotellado. Las víctimas, seleccionadas de listas comprobadas por psiquiatras, fueron principalmente pacientes recluidos en instituciones: a) personas seniles, débiles mentales, epilépticos, pacientes de corea de Huntington y algunos otros transtornos neurológicos. b) individuos tratados en instituciones durante al menos cinco años. c) personas delictivamente dementes, especialmente las implicadas en delitos morales. Las estaciones de eutanasia, que no tenían pacientes residentes, fueron Grafeneck y Brandenburg (después de que se cerraran Hadamar y Bernburg, Sonnenstein y Hartheim).
3. El ametrallamiento de más de 3.000 pacientes mentales de los hospitales psiquiátricos de Pomerania en un bosque situado en el recientemente ocupado corredor polaco, el gaseado de los pacientes del este de Prusia y además, entre 1939 y 1944, 12.850 pacientes psiquiátricos polacos fueron asesinados.
4. Desde septiembre de 1941 hasta el final de la guerra, la práctica de la "eutanasia salvaje" en diversos sanatorios. Médicos y enfermeras se libraron de los miles de pacientes incapaces o molestos matándolos con una dieta de hambre o con sobredosis de luminal o fármacos similares.
5. Desde mediados de 1941 hasta el invierno de 1944-45, la eliminación de los presos de campos de concentración demasiado débiles o molestos como para mantenerlos con vida, a los que mataban, tras una superficial evaluación psiquiátrica, en estaciones de eutanasia bajo el código 14 f 13.
Estadísticas
de judíos fallecidos.
El 26 de noviembre de 1945, el Dr. Wilhelm Höttl, ex-Sturmbannführer del
Servicio de Seguridad, firmó una declaración jurada en la que describía
una conversación mantenida con Adolf Eichmann en Budapest a finales de
agosto de 1944. En esa ocasión, de acuerdo con Höttl, Eichmann le había
dicho que habían matado a seis millones de judíos, cuatro de ellos en
campos y dos de otras maneras, especialmente en el transcurso de los ametrallamientos
llevados a cabo durante la campaña contra la URSS (Declaración jurada
de Wilhelm Höttl, 26 de noviembre de 1945, PS - 2738). El Tribunal Militar
Internacional, en la sentencia emitida el 30 de septiembre de 1946, citó
la cifra de seis millones, atribuyéndosela a Eichmann y sin mencionar
a Höttl (Sentencia, Tribunal Militar Internacional, Trial of the Major
War Criminals, XXII, p. 496).
Es posible que Eichmann haya hablado de seis millones pero en una reunión
mantenida con sus oficiales al final de la guerra había comentado que
saltaría riendo a la tumba por la muerte de cinco millones de víctimas
(Declaración jurada de Dieter Wisliceny, 29 de noviembre de 1945, en Office
of United States Chief Counsel for Prosecution of Axis Criminality - Fiscal
Jefe Estadounidense para el Enjuiciamiento de la Criminalidad del Eje
-, Nazi Conspirancy and Aggression, VIII, p. 610); y en 1961, en el juicio
al que fue sometido en Jerusalén, repitió la cifra más baja (Testimonio
de Eichmann, 7 y 20 de julio de 1961, juicio contra Eichmann, transcripción
en inglés, sección 88, p. H 1, y sesión 105, pp. Ll 1, Mm 1).
Durante su servicio en la Dirección General de Seguridad del Reich, Eichmann
había recogido numerosos informes con estadísticas sumables (Testimonio
de Eichmann, 6 de julio de 1961, sesión 87, p. Y 1). Después de la guerra,
las organizaciones judías hicieron sus propios cálculos, pero de manera
completamente diferente. El método principal de estas agrupaciones fue
substraer de los datos de postguerra (incluidos registros) las cifras
o cálculos de los censos anteriores a la guerra. En una recopilación mimeografiada
e inédita preparada en junio de 1945 por el Instituto de Asuntos Judíos
(Institute of Jewish Affairs) de Nueva York, se calcula que el número
de muertos debió de ser entre 5.659.000 y 5.673.100 (institute of Jewsh
Affairs, "Statistics of Jewish Casualties during Axis Domination",
agosto de 1945, en la biblioteca del Instituto). Un año después, Jacob
Leszczynski, del Congreso Judío Mundial, calculó que el total de muertos
era de 5.978.000 (Jacob Leszczynski, "Bilan de l´extermination",
Congrès Juif Mondial, Bruselas, París, Ginebra, junio de 1946).
Hasta hoy, la mayoría de los cálculos publicados oscila entre los cinco
y los seis millones. Además, los métodos para calcular los resultados
extrapolan las cifras a partir de los informes disponibles, emitidos por
los organismos alemanes, las autoridades satélites y los consejos judíos,
a partir de comparaciones entre las estadísticas de preguerra y las de
postguerra.
1.
La pérdida de la población judía, 1939-45.
Alemania = > 160.000. Austria = > 53.000. Bélgica
= > 50.000. Bulgaria = > 3.000. Checoslovaquia = >
271.000. Dinamarca = > 1.000. Francia = > 70.000.
Grecia = > 62.000. Hungría = > 200.000. Italia
= > 17.000. Luxemburgo = > 2.000. Noruega = > 1.000.
Países Bajos = > 120.000. Polonia = > 3.300.000. Rumania
= > 320.000. URSS = > 520.000. Yugoslavia = >
63.000.
Se pueden encontrar otras recopilaciones en Report of the Anglo-American
Committee of Enquiry Regarding the Problems of European Jewry and Palestine,
Londres, 1946, Cmd. 6808, pp. 58-59; Institute of Jewish Affairs, "Statistics
of Jewish Casualties during Axis Domination", mimeografiado, Nueva
York, 1945, American Jewish Committee, American Jewish Year Book 48 (1946-47),
Nueva York, pp. 606-609; 50 (1948-49), p. 697; 51 (1950), pp. 246-247.
2.
Muertes por causa del fallecimiento.
A. Guetización y privación general = > 800.000. Ghettos
de la Europa oriental ocupada por los alemanes = > 600.000; Theresienstadt
y privación fuera de los ghettos = > 100.000; Colonias
de Transnistria (judíos rumanos y soviéticos) = > 100.000;
B. Ametrallamientos a cielo abierto = > 1.400.000. Einsatzgruppen,
altos cargos de las SS y de la Policía, ejércitos rumano y alemán en operaciones
móviles; ametrallamientos en Galitzia durante las deportaciones; eliminación
de prisioneros de guerra y ametrallamientos en Serbia y otras partes;
C. Campos de concentración y exterminio = > 2.900.000. Alemanes
: Campos de exterminio = > 2.600.000. Auschwitz = > 1.000.000; Treblinka
= > 800.000; Belzec = > 434.508; Sobibor = > 150.000; Kulmhof
= > 150.000; Lublin (campo principal) = > 50.000;.Campos con un
número de víctimas de pocas decenas de miles o menos = > 150.000. Campos
de concentración (Bergen-Belsen, Buchenwald, Mauthausen, Dachau, Stutthof
y otros); Campos con operaciones de exterminio (Poniatowa, Trawniki, Semlin);
Campos de trabajo y campos de tránsito; Rumanos : Complejo de Golta y
campos de tránsito de Besarabia = > 100.000; Croatas y otros = >
50.000; ...
a) Auschwitz.
Benedicto
XVI condena los crímenes y el horror del nazismo en su visita al campo
de exterminio (28 mayo 2006).
El Santo Padre en visita al campo de Auschwitz-Birkenau, el 28 de mayo
2006, durante el Viaje Apostólico de S.S. Benedicto XVI a Polonia, en
silencio, solo y con las manos entrelazadas, el Papa pasó bajo la puerta
de entrada de Auschwitz, sobre la que reza la célebre consigna "Arbeit
Macht Frei" (El trabajo te hará libre). En los campos de exterminio
situados en la villa de Oswiecim, Auschwitz y Birkenau, Benedicto XVI
se presentó como "hijo del pueblo alemán", Juan Pablo II recorrió
las mismas instalaciones en 1979 "como hijo del pueblo polaco",
allí donde fueron asesinados más de un millón de judíos por el cometido
hitleriano de la "Solución final".
El Papa, de origen alemán y quien durante la adolescencia fue una víctima
del nazismo, un régimen que lo arrancó del seminario a los 16 años, para
enviarlo a servir a las Juventudes Hitlerianas y en 1943 a la artillería
antiaérea, desertó del ejército alemán tras presenciar desde su puesto
de servicio logístico, la destrucción sistemática de Munich por los bombardeos
aliados, ... Joseph Ratzinger, de 79 años, recordó el infierno en el que
sus compatriotas asesinaron durante la Segunda Guerra Mundial a más de
1 millón de personas.
En el complejo de la muerte, a 60 kilómetros de Cracovia, los nazis exterminaron
1,1 millones de judíos europeos, 150.000 polacos, 23.000 gitanos, 15.000
prisioneros de guerra soviéticos y miles de ciudadanos de otras nacionalidades.
Entre los mártires de Auschwitz se encuentra el sacerdote polaco San Maximiliano
Kolbe (1894-1941) y la monja carmelita de origen judío Edith Stein (1891-1942)
o Santa Teresa Benedicta de la Cruz,...
Benedicto XVI se arrodilló, rezó, encendió un cirio, símbolo de la vida
y la memoria, y colocó una corona de flores ante el "muro de la muerte",
uno de los paredones donde durante la IIª Guerra Mundial los nazis fusilaron
a miles de prisioneros, y donde para reunirse con ellos se concentraron
los 32 sobrevivientes del campo de exterminio a quienes saludó uno a uno
y le contaron brevemente sus experiencias; entró luego en el adyacente
bloque 11, el "barracón de la muerte", símbolo del martirio
de millones de personas, en cuyas celdas se cometieron las peores atrocidades.
Bajó a las celdas de los sótanos y dijo una plegaria donde murió el padre
franciscano polaco Maximiliano María Kolbe que pasó dos semanas de agonía,
sin comer ni beber, en esa celda. Los nazis decidieron acelerar su final
con una inyección de veneno.
En Auschwitz II-Birkenau, situado a unos tres kilómetros de Auschwitz
I, el campo de exterminio original, entre los 32 sobrevivientes de los
5.000 que liberó el ejército ruso, y la multitud congregada, el Papa pronunció
en italiano un discurso contra los crímenes cometidos contra el pueblo
judío ante las 22 lápidas que recuerdan a las víctimas de diferentes nacionalidades,
y se invocó la paz.
"Soy el hijo de aquel pueblo en el que un grupo de criminales alcanzó el poder mediante falsas promesas, en nombre de perspectivas de grandeza y de recuperación del honor de la nación y su relevancia", afirmó el Pontífice en su discurso.
El
campo de Birkenau fue donde los nazis perfeccionaron la máquina de matar.
Allí llegaban en ferrocarril decenas de miles de personas de toda Europa
para ser conducidos a las cámaras de gas. En Birkenau funcionaban los
perfeccionados hornos crematorios, las cámaras de gas más modernas que
en Auschwitz I, el campo fundado por los ocupantes alemanes en 1940. Había
centenares de barracas donde se hacinaban los prisioneros, que morían
apaleados, fusilados, gaseados, por hambre y sed o por las enfermedades.
Los judíos fueron las víctimas principales.
Durante la ceremonia un rabino entonó el kaddish, un canto judío en homenaje
a los muertos. También testimoniaron líderes religiosos ortodoxos y protestantes,
en representación de los 22 pueblos que lloran a sus muertos en Auschwitz.
Tras la oración, Joseph Ratzinger destacó lo difícil que era hablar en
"un lugar de horror". Sólo se puede guardar silencio ...
Maximiliano María Kolbe (1894-1941), fraile conventual, confesor
y mártir...nacido en 1894 en Lódz (Polonia), fundador de la ¨Milicia de
María Inmaculada¨en Roma (1917), ordenado sacerdote en 1918, fundador
de la ¨Ciudad de Inmaculada¨ en Niepokalanów (Polonia) y en Mugenzai-No-Sono
(Japón). El 14 de agosto de 1941, murió en un barracón del ¨Campo de concentración
y exterminio de Auschwitz¨, tras salvar la vida de un padre de familia
que iba a ocupar su lugar, víctima de una eutanasia contra su voluntad,
por inyección letal, hambre y sed. Es beatificado por Pablo VI el 17 de
Octubre de 1971, y proclamado Santo por Juan Pablo II, el 10 de Octubre
de 1982...
Edith Theresa Hedwig Stein (1891-1942), nació en Breslau, Alemania,
(hoy Broklaw, Polonia) el 12 de octubre de 1891. El 14 de octubre de 1933,
Edith Stein ingresa en el convento carmelita en Cologne, se traslada al
de Dutch en Echt (Holanda), el 31 de diciembre de 1938, y es deportada
a Auschwitz desde la prisión de Westerbork, el campamento central de detención
en el norte de Holanda, murió en una cámara de gas el 9 de Agosto de 1942;
fue canonizada el 11 de octubre de 1998, por Juan Pablo II.
b) Hadamar.
A primeros del año 2000, el lugar conmemorativo de Hadamar ha recibido de forma esporádica grupos de personas con dificultades de aprendizaje (disminuidos psíquicos) como visitantes. Los maestros y pedagogos se encontraban a menudo inseguros ante las preguntas de estos grupos ya que no disponían de un concepto adecuado y sólo contaban con pocas experiencias. En base al hecho de que las personas con dificultades de aprendizaje formaban parte del grupo de las víctimas, constituía una obligación moral y un desafío especial el facilitarles el acceso al lugar conmemorativo. El punto de partida fue la reflexión de que las mismas personas con dificultades de aprendizaje eran las que mejor podían formular qué exigencias tendría que cumplir un lugar conmemorativo como Hadamar.
Las primeras jornadas preparadas y planeadas de forma conjunta (viernes a domingo) tuvieron lugar en octubre de 2003 en Hadamar. Se apuntaron muchos más interesados de los que podían ser tomados en consideración. Los doce participantes eran exclusivamente personas con dificultades de aprendizaje. Además estuvieron presentes dos asistentes. El equipo constaba de cuatro personas de People First y cuatro personas de la asociación promotora. En cada secuencia de contenido se trabajó en tandem, es decir, cada vez una persona de People First y otra de la asociación promotora. Todas las jornadas se realizaron en lenguaje fácil, es decir, se evitaron las palabras extranjeras, los anglicismos y las frases intrincadas. El ritmo se adaptó a las necesidades de los participantes a los que se preguntó a través de frecuentes flashes. Durante el fin de semana se presentó el lugar conmemorativo, se habló de los crímenes de "eutanasia" de la época nazi, hubo una ceremonia conmemorativa, y muchas discusiones y conversaciones. El último día los participantes dieron una sugerencia de cómo debía ser una visita guiada por el lugar conmemorativo para personas con dificultades de aprendizaje y definieron los contenidos y fotos para un folleto en lenguaje fácil.
El folleto El lugar conmemorativo de Hadamar en lenguaje fácil, editado por People First y la asociación promotora del lugar conmemorativo, se publicó en marzo de 2004.
1. Simón Wiesenthal (1908 - 2005).
El austríaco de origen judío Simón Wiesenthal, dedicó toda su vida a buscar y facilitar la captura de criminales de guerra del nazismo, falleció en su domicilio de Viena a los 96 años de edad. Wiesenthal se retiró de la vida pública tras dar prácticamente por concluida la misión de su vida al considerar que, aunque quedaran criminales de guerra nazis con vida, serían tan ancianos que difícilmente podrían ser llevados ante un tribunal. Con motivo de su retirada, afirmó ante la prensa que "a los asesinos de masas que he perseguido, los he encontrado y les he sobrevivido a todos". Superviviente de doce campos de concentración y exterminio nazis, liberado por tropas norteamericanas en el campo de Mauthausen, Wiesenthal consiguió a lo largo de su vida llevar ante la justicia y sentar ante el juez a mas de 1.100 criminales de guerra nazis ...
En
su recuerdo transcribimos su preámbulo a la exposición sobre "Auschwitz
: objetivo final, el exterminio" organizada y realizada de diciembre
de 1994 a enero de 1995 en la Universidad Johannes Kepler de Linz, cuyo
itinerario continuó por Mauthausen, el monasterio de Seitenstetten, ...
(
) Auschwitz es la personificación del crimen más atroz en la historia
de la Humanidad, un crimen completamente documentado. Auschwitz representa
el lugar en donde se llevó a cabo un genocidio planificado y organizado
hasta los más mínimos detalles. Las víctimas no fueron enterradas, sino
calcinadas. Sus cenizas fueron esparcidas sobre los campos colindantes.
En Auschwitz murieron al menos un millón y medio de víctimas inocentes
de diferentes nacionalidades. El 90% de estas víctimas eran judíos. Nuestros
recursos lingüísticos no alcanzan a describir todas las crueldades a las
que fueron sometidos tantos inocentes, hombres, mujeres y niños en este
lugar del horror. No sólo fueron asesinados brutalmente, sino que miles
de ellos murieron de hambre, muchos fueron obligados a trabajos forzados
bajo condiciones infrahumanas hasta morir de agotamiento.
Estos cuatro años de Auschwitz significan la puesta en práctica de una
ideología inhumana que perseguía la aniquilación de personas seleccionadas
por razones raciales aplicando métodos industriales.
Lo que hoy en día queda del Campo y sus instalaciones sólo logra transmitirnos
ínfimamente el sufrimiento de cientos de miles de personas. Hoy en día
nadie que jamás haya estado en un Campo de Concentración podría creer
y menos aún comprender las crueldades cometidas por los nazis en Auschwitz
y en muchos otros lugares semejantes, en cuanto a sus dimensiones y su
brutalidad son inimaginables "¡pero ciertas!"(
)
Ya en 1947 fundó el Centro de Documentación Judío, origen del "Dokumentationszentrum" de Viena que lleva hoy su nombre y que cuenta con delegaciones en varios países del mundo. Entre los nazis mas célebres cuya captura se debe a las investigaciones de Wiesenthal figuran :
a) El SS Standartenführer Adolf Eichmann: el organizador del holocausto, uno de los encargados de la cuestión judía; artífice de la creación de los Judenrate o consejos judíos que colaboraban en las deportaciones facilitando la identificación de los habitantes de los ghettos, confeccionando la lista de personas a deportar, inventariando sus bienes, etc En 1945, tras la caída del régimen nazi, Eichmann huye a la Argentina, donde adopta una segunda identidad como "Ricardo Klement" y vive una vida absolutamente normal con su familia. Sin embargo, en 1957 es descubierto por los servicios secretos israelíes, quienes tardan dos años en determinar la identidad del nazi. El 1 de mayo de 1960 un grupo de "Nokmin" (Vengadores) del Mossad ingresa secretamente en el país e inicia la operación "Garibaldi", bautizada así por el nombre de la calle donde vivía Eichmann. Este equipo dirigido por Rafael Eitan y coordinado por Peter Malkin, "especialista en secuestros", inicia una vigilancia durante casi dos semanas, el 11 de mayo de 1960 lo secuestran en plena calle cuando llegaba del trabajo y es enviado a Israel siete días más tarde. Allí se le somete a juicio al término del cual se le condena a morir en la horca por Crímenes contra la Humanidad, sentencia que se cumple el 31 de mayo de 1962.
b) El sargento oficial de las SS Karl Joseph Silberbauer, quien detuvo a ocho personas escondidas en el número 263 de la calle Prinsengracht de Amsterdam (Holanda); entre ellas, una chica judía de 16 años que fue deportada, primero, al campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, y, más tarde, al de Bergen-Belsen, al norte de Alemania. Allí murió de tifus, en un día incierto entre finales de febrero y primeros de marzo de 1945, se trataba de la célebre niña judía Ana Frank (1929-45). Se cree que sus restos yacen en una de las fosas comunes de Bergen-Belsen.
A. El siguiente artículo ha sido extraído de los "Juicios de crímenes de guerra". Enciclopedia del Holocausto. Derechos reservados - United States Holocaust Memorial Museum, Washington, D.C.
Empezando
en el invierno de 1942, los gobiernos de las potencias Aliadas anunciaron
su determinación de castigar los criminales de guerra nazis. El 17 de
diciembre de 1942, los lideres de Estados Unidos, Gran Bretaña, y la Unión
Soviética hicieron publica la primera declaración colectiva que reconoció
el exterminio masivo de los judíos europeos y resolvió procesar los responsables
por la violencia contra civiles.
La Declaración de Moscú de octubre de 1943, firmada por el presidente
estadounidense Franklin D. Roosevelt, el primer ministro inglés Winston
Churchill, y el líder soviético Josef Stalin, afirmó que en la ocasión
de un armisticio las personas consideradas responsables de crímenes de
guerra serían mandadas al país en el cual los crímenes habían sido cometidos
y ahí juzgados según las leyes de la nación interesada. Los grandes criminales
de guerra, cuyos crímenes no podrían ser asignados a ningún lugar geográfico,
serían castigados por decisiones tomadas en conjunto por los gobiernos
Aliados. Los juicios de los oficiales alemanes principales ante el Tribunal
Militar Internacional (TMI), los juicios más conocidos de la posguerra,
ocurrieron en Nuremberg, ante jueces representando las potencias Aliadas.
Los
oficiales nazis de alto rango fueron procesados en el juicio del Tribunal
Militar Internacional en Nuremberg, entre el 18 de octubre de 1945 y el
1 de octubre de 1946. El TMI procesó a los veintidós principales criminales
de guerra por conspiración, crímenes en contra de la paz, crímenes de
guerra, y crímenes contra la humanidad. El TMI definió los crímenes contra
la humanidad como el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la
deportación o las persecuciones sobre bases políticas, raciales, o religiosas.
Doce de los acusados fueron condenados a muerte, entre ellos Hans Frank,
Hermann Goering, Alfred Rosenberg, y Julius Streicher. El TMI condenó
tres a cadena perpetua, y cuatro a condenas de diez a veinte años. Tres
fueron absueltos.
Bajo la égida del TMI, los tribunales militares americanos condujeron
otros doce juicios en Nuremberg de oficiales alemanes de alto rango. Estos
juicios son a menudo referidos como los Procesos Posteriores de Nuremberg.
Los acusados en el juicio de juristas, la mayoría de los cuales eran oficiales del Ministerio de Justicia alemán: Schlegelberger, Klemm, Rothenberger, Launtz, Mettgenberg, von Ammon, Joel, Rothaug, Barnickel, Petersen, Neblung; Cuhorst, Oeschey, Altstoetter.
El Brigadier General Telford Taylor de los EE.UU., abogado jefe, para los crímenes de guerra, abrió el juicio de los ministerios leyendo la acusación inicial que pesaba sobre los ministros de Hitler de "crímenes contra la humanidad".
Miembros de la Gestapo (la policía secreta estatal) y de las SS, junto con industriales alemanes, fueron procesados por sus papeles en la aplicación de las leyes de Nuremberg, la arianización, los fusilamientos masivos de judíos en los campos de concentración, los fusilamientos por los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza), las deportaciones, los trabajos forzados, la venta de Zyklon B, y los experimentos médicos.
La gran mayoría de los juicios por crímenes de guerra fue de funcionarios y oficiales de segundo y tercer rango. Ellos incluyeron los guardias y los comandantes de los campos de concentración, los oficiales de la policía, los miembros de los Einsatzgruppen, y los doctores que participaron en experimentos médicos. Estos criminales de guerra fueron procesados por tribunales militares en las zonas inglesas, americanas, francesas, y soviéticas de la Alemania y la